Las estructuras de datos son un pilar de la programación y las ciencias de la computación. Su estudio es esencial porque impacta directamente en la eficiencia y rendimiento de los programas: una mala elección de estructura puede hacer que un sistema sea innecesariamente lento o consuma demasiados recursos. Por el contrario, seleccionar la estructura de datos adecuada permite optimizar los algoritmos y resolver problemas de forma más eficaz. De hecho, expertos como Sedgewick y Wayne enfatizan que comprender las estructuras subyacentes de los datos nos ayuda a mejorar la eficiencia de las soluciones algorítmicas.